Sé que tengo que escribir otros artículos, pero este lo tenía que compartir sí o sí rápido porque me parece de vital importancia. Cuando cambié de portátil, a un Acer Aspire 5736z-RR, me encontré con un gran problema en todas las distros con kernels nuevos superiores a la versión 2.6.36: al iniciar el sistema, la pantalla se apagaba, se quedaba en negro, y salvo soltar “destellos”, no podía hacer nada más. Ya conté en otras ocasiones que hacer que Chakra funcionara en mi portátil fue una tarea un poco complicada, ya que lo instalé desde la edición Aida con su kernel LTS 2.6.35 cuando esa edición tenía ya más de seis meses y no había imagenes nuevas que ofrecieran ese kernel opcional. Otro problemón fue cuando el equipo de Chakra decidió actualizar ese kernel LTS a la nueva rama LTS, coincidente con las nuevas versiones 3.0, y tuve que hacer un hold en Pacman para evitar que el sistema actualizara esos paquetes y no quedarme así sin poder usar mi distro Linux.

Fue un problema que, si bien no estuve buscando como un loco después de tener la solución del kernel viejo, sí que es cierto que siempre estuve interesado en encontrar una manera de hacerlo funcionar pero nunca di con ella… hasta ahora, que de pura casualidad, lo he encontrado gracias a este blog y a este otro (gracias a ambos, dicho sea de paso
). De las 3 teorías que yo barajaba (problema de los drivers en los kernel nuevos, incompatibilidad de éstos con las opciones de brillo de la pantalla o bien, en el peor de los casos, una BIOS defectuosa), sólo fue correcta a medias la segunda: los nuevos kernel (o lo que sea que interfiera en esto) no dan la orden adecuada para ajustar un brillo estándar a la pantalla, y por tanto la mantienen tan baja que no se ve nada. Pero como siempre, hay soluciones y trucos, y aquí pongo el que me funcionó a mí, para que los que tengáis el mismo problema lo solucioneis
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